Existe una idea profundamente arraigada en la sociedad: que los asesinos son distintos, ajenos, monstruosos. Sin embargo, la criminología contemporánea ha demostrado lo contrario. Autores como Robert Hare y Kevin Dutton coinciden en que la psicopatía no siempre se presenta de forma evidente, y que muchos individuos funcionales poseen rasgos que, bajo ciertas circunstancias, pueden escalar hacia la violencia. El crimen no siempre comienza con un acto… comienza con una justificación. Comprender esto no es justificar al criminal, sino entender el proceso que lo crea. “Escucha el episodio completo en Un Asesino Entre Nosotros” https://open.spotify.com/show/7r58NvK8lym4sDKVTBAxx7?si=qMOznl8oQbWX-9gxnlUDqg
¿Por qué las mujeres asesinas pasan desapercibidas? Criminología y psicología criminal aplicadas a un caso real Un Asesino Entre Nosotros Durante décadas nos enseñaron a buscar al peligro en un rostro específico. A desconfiar de la agresividad visible, de la violencia explícita, del hombre que grita, amenaza o intimida. Pero la criminología nos enfrenta a una verdad incómoda: el mal no siempre se presenta como esperamos. En muchos casos, no parece peligroso. Cuida, escucha, acompaña. A veces, incluso protege. El error de origen: confundir género con inocuidad Uno de los mayores errores sociales —y también institucionales— ha sido asumir que la violencia extrema es un fenómeno predominantemente masculino. Esa creencia no solo es falsa, es peligrosa. Desde la psicología criminal sabemos que el género no determina la capacidad de matar, pero sí puede influir en la forma en que el crimen se ejecuta y se oculta. Las mujeres asesinas suelen operar bajo una ventaja silenciosa: la invisibili...