Análisis criminológico del sesgo de normalidad y su impacto en la detección del asesino serial funcional. Existe una imagen colectiva del asesino serial. La construyeron décadas de cine, series y cobertura mediática. Es reconocible: mirada perturbadora, infancia traumática evidente, comportamiento errático. Un ser marcado por fuera que anuncia su peligrosidad antes de actuar. El problema es que esa imagen es, en su mayor parte, una ficción funcional. La criminología clínica y la evidencia forense acumulada durante décadas señalan algo más incómodo: los asesinos seriales más prolíficos de la historia reciente no eran detectables a simple vista. Eran vecinos, colegas, padres de familia, profesionales respetados. Personas que entendían perfectamente las reglas sociales — y las usaban como escudo. Este artículo analiza el concepto de sesgo de normalidad, su impacto en la detección temprana del agresor serial y por qué seguir buscando al monstruo que imaginamos puede ser el error más peli...
Existe una idea profundamente arraigada en la sociedad: que los asesinos son distintos, ajenos, monstruosos. Sin embargo, la criminología contemporánea ha demostrado lo contrario. Autores como Robert Hare y Kevin Dutton coinciden en que la psicopatía no siempre se presenta de forma evidente, y que muchos individuos funcionales poseen rasgos que, bajo ciertas circunstancias, pueden escalar hacia la violencia. El crimen no siempre comienza con un acto… comienza con una justificación. Comprender esto no es justificar al criminal, sino entender el proceso que lo crea. “Escucha el episodio completo en Un Asesino Entre Nosotros” https://open.spotify.com/show/7r58NvK8lym4sDKVTBAxx7?si=qMOznl8oQbWX-9gxnlUDqg